BILLY WILDER I

No llegué a entrevistar a Sigmund Freud. (…) Fui a Bergasse 19, donde él vivía. Era un barrio de clase media. Fui provisto de una única arma, mi tarjeta de visita de periodista del Die Stunde. Era un reportaje para el número de Navidad: “¿qué opina del nuevo movimiento político en Italia?”. Mussolini era un nombre nuevo. Corría el año 1925, así que para mí era nuevo. Me documenté sobre el asunto. Pero Freud odiaba a los periodistas, los despreciaba, porque todos solían reírse de él. (…) Llamé al timbre. La doncella abrió y dijo “Herr Professor está comiendo”. Le respondí: “esperaré”. Así que me quedé allí sentado. (…) A través de la puerta que daba a su despacho se veía el diván… me llamó la atención lo pequeño que era ese diván. Yo estaba sentado en una silla. De repente levanto la vista, y allí está Freud. Un hombre diminuto. Tenía una servilleta atada alrededor del cuello, porque se había levantado de la mesa a mitad de la comida. Me preguntó: “¿Periodista?” Yo dije: “Sí, me gustaría hacerle unas preguntas”. Replicó: “Ahí está la puerta”. Me echó. Fue el momento culminante de mi carrera. Porque me han preguntado constantemente sobre ello, hay gente que ha viajado sólo para preguntarme por todos los detalles, para que les diga exactamente lo que pasó. Pero eso es todo lo que pasó. Un simple “ahí está la puerta”. (“Conversaciones con Billy Wilder”, de Cameron Crowe).

 billy_wilder

El cineasta austriaco Billy Wilder nació en la Galitzia polaca en 1906. En 1916 su familia se desplazó a Viena. Tras concluir sus estudios secundarios, Wilder comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de Viena. No llegó nunca a ejercer de abogado. Más tarde abandonó las clases de leyes para trabajar como redactor en varios periódicos austriacos y posteriormente como reportero en una publicación berlinesa.

Su experiencia como reportero, además de bailarín y gigoló ocasional, le proporcionó un material que cualquier historiador hubiera vertido en voluminosos libros, pero que él volcó en sus guiones.

En Berlín, Wilder se ganó la vida como periodista freelance. A la caza de noticias, entrevistó a un personaje que hoy parece surrealista: el príncipe ruso Yusupov, cabecilla de la trama que asesinó a Rasputín a causa de la revolución soviética. También escribía sobre deportes y crímenes, sus amigos, como Kevin Lally, afirman que era hábil para conseguir exclusivas. Conoció al cardenal Pacelli, más tarde a Pío XII, y fue el primero en entrevistar personalmente al hombre más rico del mundo en aquella época, el traficante de armas Basil Zaharoff. En 1925, la publicación austriaca Die Stunde le encaró que pidiera a varias personalidades su opinión sobre el fascismo de Mussolini, y en un mismo día habló con el compositor Richard Strauss, con el psiquiatra Alfred Adler y el dramaturgo Arthur Snichtzler, aunque fracasó con Sigmund Freud. El profesor al escuchar que Billy era periodista gritó ‘’¡Ahí tiene usted la puerta!’’, una reacción que el cineasta consideró un honor el resto de su vida.

Sería en el año 1929 cuando Billy Wilder comenzaría a ‘’coquetear’’ con el cine al escribir varios guiones para películas germanas como Der Teufelsreporter o Emil und die detektive. Pero la subida al poder del totalitarismo hitleriano en Alemania le obligaría, debido a su procedencia judía, a huir del país y asentarse en Francia, lugar donde continuó trabajando como guionista y en donde dirigiría su primera película titulada Curvas peligrosas (1934).

Tras una breve estancia en el país galo, Wilder decidió dar el salto a Estados Unidos. Anteriormente, Wilder había enviado ideas a los estudios de Hollywood, hasta que es invitado a trabajar en un guión. El proyecto no llegó a concretarse pero consigue trabajo, como guionista y luego como director en los Estudios Paramount. Sus primeros trabajos recogen el impacto de los hechos recientemente ocurridos: la caída de Alemania, el estallo económico de Estados Unidos y el desencanto de la sociedad de post-guerra.

En 1938 comenzó una fructífera colaboración con el dramaturgo Charles Brackett, que se prolongaría hasta 1950, y produjo una sucesión de éxitos de taquilla y algunos de los guiones más brillantes del cine estadounidense.

Es en Hollywood donde Wilder descubrirá a su principal mentor, Ernst Lubitsch, alemán nacido en Berlín y perteneciente al star-system hoolywoodiense. Ernst Lubitsch era famoso por sus comedias sofisticadas, y por su más que reconocido “Toque Lubitsch”, que se trataba de dar la vuelta a un gag cómico alargándolo y haciendo continuados gags inesperados en la misma escena. Lubitsch influiría abiertamente a Wilder, llegando éste a colocar en su despacho un eslogan que dictaba: “¿Cómo lo haría Lubitsch?”. Wilder trabajaría con Lubitsch en los guiones de Ninotchka o La octava mujer de Barba Azul, aunque también haría guiones para muchas otras películas, especialmente recordado el de Bola de Fuego de Howard Hawks.

Cansado de que otros directores hiciesen lo que quisieran con sus guiones, Billy Wilder se decide pasar a la dirección, comenzando por la obra menor La mayor y la menor en 1942, una comedia clásica para abrirse paso entre el gran público. Después, llegaría su primera incursión en el cine bélico con Cinco tumbas al Cairo, no muy bien recibida por la crítica, en 1943.

wilder5best

Es en 1944 cuando llega la consagración de Wilder como director con la película Perdición, su primera gran obra. Considerada por muchos una de las mejores películas de la historia, es uno de los principales referentes del cine negro y fue nominada a 7 Óscar, no recibiendo ningún premio.

Los premios los recibiría al año siguiente. Días sin huella, primer drama sobre el alcohol ya que hasta entonces, la figura del alcohólico no pasaba del personaje gracioso secundario, ganó 4 Óscar a mejor película, actor (Ray Milland), guión adaptado y a director, lo cual sería ya la afirmación de que Billy Wilder, con cuatro películas en su haber, se encontraba entre los mejores directores Hollywoodienses.

En 1936 Billy se había casado con Judith Coppicus, pero este matrimonio comenzó a desestabilizarse cuando Billy mantuvo romances con actrices como Doris Dawling o Hedy Lamarr. Finalmente se enamoró de la intérprete Audrey Young, a la que conoció mientras rodaba Días sin huella. Tras el divorcio de Judith en 1946, Billy y Audrey se casarían en 1949.

Después de Días Sin Huella y con la llegada del final de la Segunda Guerra Mundial, rodó un documental de propaganda política sobre la liberación del campo de concentración de Bergen-Belsen con el fin de ser exhibido sólo (y de forma obligatoria) en los cines de la Alemania ocupada, como otras producciones similares.

En 1948 llegaron dos películas: otra nueva incursión en el cine bélico, Berlín Occidente, y  su primer fracaso: su película musical El Vals del emperador. No funcionó ni en público ni en taquilla.

wilder-lemmon

De esta manera acabaría la primera etapa de Wilder en Hollywood, ya que en 1950 se abre una nueva etapa con el clásico El Crepúsculo de los Dioses, una obra maestra del cine que se figura como una venganza del cine mudo a los cambios de Hollywood. La película conseguiría 11 nominaciones a los Óscar, consiguiendo únicamente tres, pero convirtiéndose, desde su estreno, en una de las películas indispensables del cine americano.

Después de El Crepúsculo de los Dioses, Wilder deja de trabajar con su guionista habitual, Charles Brackett. En su siguiente película operarían más que nunca sus conocimientos periodísticos. El Gran Carnaval, en 1951, puede ser su película más cínica y retorcida, donde cada uno de los personajes representa el lado más oscuro y desagradable del ser humano, además de golpes nada contenidos hacia el mundo del periodismo y del sensacionalismo.  Sería nominada a Mejor guión.

En 1953 conseguiría una nueva nominación por su última película perteneciente al cine bélico, Traidor en el Infierno, consiguiendo con esta película su actor principal, William Holden, la estatuilla a Mejor actor principal. Holden se convirtió después de El Crepúsculo de los Dioses en el actor predilecto de Wilder, apareciendo después de estos dos films en la famosa comedia romántica Sabrina, junto a Audrey Hepburn y Humphrey Bogart.  En una elegante película, Wilder consiguió uno de sus éxitos de público más sonados.

En los cincuenta, su talento y popularidad se consolidaron. En medida que avanzaba su carrera, Billy Wilder fue decantándose por la comedia hasta perfilar lo que se conocería como ‘’el estilo Wilder’’, mezcla de la sutileza heredada de Lubitsch y la mirada ácida con que este contempla la vida. En la base de todas sus comedias se encuentra una dura crítica al sistema; a ese modo de vida americano conocido como american way of life, al que ataca por medio de una fina ironía no exenta de sarcasmo. En la creación de esta forma de hacer comedia tuvo mucho que ver su habitual colaboración con el guionista I. A. Diamond, quien compartía con él una visión crítica de la sociedad.

 annex-swanson-gloria-sunset-boulevard_nrfpt_08

Por esos años aparecen en sus argumentos temas poco bienvenidos para la censura: las relaciones sexuales, el amor adúltero, el alcoholismo y hasta el travestismo fingido en Con Faldas y a lo Loco. Recurriendo a la sutileza y el humor, Wilder se las ingeniaba siempre para esquivar la tijera de los censores y salirse con la suya.

En 1955 trabajaría por primera vez con Marilyn Monroe en una comedia menor dentro de su filmografía, La Tentación Vive Arriba, pero contenedora de una de las escenas más icónicas del cine estadounidense: la imagen de Marilyn Monroe sujetándose la falda encima de un conducto de ventilación. La película sería un gran éxito en taquilla.

1957 sería un año prolífico para Wilder, ya que estrenaría tres películas: El Héroe Solitario, Ariane y Testigo de Cargo. El Héroe Solitario sería su segundo fracaso en la carrera del director. Pese a contar con un actor de categoría como James Stewart en el papel del protagonista, el famoso piloto Charles Lindbergh, sería una de las obras más mediocre que Wilder jamás haya dirigido.

nobody isperfect

Ariane contendría la segunda colaboración con Audrey Hepburn, en una comedia romántica rodada en París sobre el amor de una chica joven y un ya maduro galán. Para este papel, Wilder buscó insaciablemente la firma de Cary Grant, pero debido a la imposibilidad de acuerdo en las fechas, tuvo que rodar con un ya cincuentón Gary Cooper. La diferencia de edad entre los personajes no fue bien recibida por un sector del público y la crítica, siendo Ariane una de sus películas más infravaloradas, pese a que pasaría a la historia al ser la primera colaboración con I.A.L Diamond, el principal guionista que haya trabajado con Wilder, con el que facturaría sus mejores comedias.

Testigo de Cargo se convirtió al instante en una de las mejores obras del director austriaco. La película de intriga, basada en un libro de Agatha Christie, con un inmejorable reparto (Marlene Dietrich y Charles Laughton entre otros) conseguiría seis nominaciones a los Óscar y el fervor del público.

En 1959 llegaría la que probablemente sea la obra más famosa del director, Con Faldas y a lo Loco. En una película ya considerada mítica, considerada por el American Film Institute como la mejor comedia de la historia, Wilder haría a Marilyn Monroe mundialmente famosa y consagraría al actor Jack Lemmon como uno de los pilares de la comedia estadounidense. Conseguiría 6 nominaciones y sería posteriormente adaptada al musical en Broadway.

Al año siguiente Wilder filmaría su mayor obra maestra, El Apartamento. En una tragicomedia de técnica simple pero de complicado guión (considerado uno de los mejores de la Historia del Cine), arrasaría en los Óscar al conseguir los premios al Mejor director, al Mejor montaje, a la Mejor película, a la Mejor dirección de arte y al Mejor guion original. El film está preservado en el archivo de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

billy-wilder

En los sesenta llegarían las grandes comedias de Wilder y Diamond. En Uno, Dos, Tres (1961), Wilder coquetearía con la situación política de Alemania y la Guerra Fría, en una comedia hilarante de extraordinario ritmo. Cada línea del guión funcionan como un golpe directo a todo aquello que critica sin permitir que el espectador pierda en ningún momento la sonrisa. En Irma La Dulce (1963) volvería a juntar a la pareja protagonista de El Apartamento, Jack Lemmon y Shirley McLaine, en una comedia surrealista aplaudida por el público pero de la que él renegaría. Bésame Tonto (1964) sería un fracaso en un film que tuvo problemas desde el principio ya que el actor elegido para el papel protagonista, el famoso actor Peter Sellers, que tuvo problemas de salud y no pudo entrar dentro del rodaje.

En Bandeja de Plata (1966) se convertiría en una de sus comedias claves al ser la primera película en la que trabajó una de las mejores parejas cómicas que jamás haya visto la pantalla, Jack Lemmon y Walter Matthau, que posteriormente trabajarían juntos en varias comedias. La química e interacción entre los dos se convirtió en la pieza fundamental de una película muy aclamada por el público y de las más queridas del director.

Es a partir de En Bandeja de Plata cuando llega el declive del director. Tras un parón de cuatro años, rodaría La Vida Privada de Sherlock Holmes, donde el trato paródico del famoso personaje creado por Arthur Conan Doyle, más sus evidentes coqueteos en la película con la cocaína y su indisimulada homosexualidad, no fueron bien recibidos. Además, hubo problemas con el metraje de la película, que no fue cortado por Billy Wilder y quedó catártico y mal dibujado.  En ¿Qué Ocurrió entre tu padre y tu madre? (1972), una comedia notable del autor, no recibió el espaldarazo esperado por sus fieles. Sería en Primera Plana (1974) donde recuperaría la aceptación total del público en su segunda incursión en el mundo del periodismo, dando rienda suelta a la pareja Lemmon-Matthau como una de sus principales atenciones.

Sus últimas dos películas serían Fedora (1978), film que vuelve al género del cine dentro del cine y sería su última colaboración con uno de sus actores predilectos, William Holden, y Aquí Un Amigo (1981), infravalorada comedia que fue denostada por todos los sectores pese a recurrir de nuevo a la pareja Jack Lemmon–Walter Matthau.

jack-lemon-and-billy-wilder

A partir de Aquí Un Amigo, los estudios quitarían su apoyo a Billy Wilder y lo prejubilarían, no permitiéndole hacer más films. Así desapareció de la vida del cine, pese a que en 1993 intentó adaptar a la pantalla la historia de La Lista de Schindler, pero el entusiasmo de Spielberg por dirigirla le acabó convenciendo para que no tomara el proyecto. Wilder colaboró con Spielberg para el guión. Tras su retirada recibió multitud de homenajes y premios honoríficos, entre ellos un Óscar de la Academia de Hollywood en 1988 como reconocimiento al conjunto de su magistral obra.

Billy Wilder murió en su casa de Beverly Hills a causa de una neumonía.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s