CAMBIO DE ENERGÍA. Arctic Monkeys – Palacio de los Deportes, 15 Noviembre, Madrid.

Regresaban Arctic Monkeys a la capital española tras poco más de año y medio desde su última visita y el cambio en la banda es bastante palpable. De aquel concierto a este hay muchas diferencias: principalmente el motivo de discordia entre el público, la forma de tocar las canciones.

No esperaba el público joven que abarrotaba el Palacio de los Deportes encontrarse con un directo del que la mitad de las canciones eran paradas o no bailables. Y más tratándose de Arctic Monkeys, un grupo con discos repletos de hits para romper pubs y discotecas. De aquella banda de adolescentes fluorescentes hay un trecho. Presentando su último disco AM, las canciones sonaron tal y como suena el álbum a presentar: menos bailables, pero más abrasivas. Más potentes. A la par, más rock y más soul, y haciendo un rápido resumen, expresando un sonido mucho más maduro sin perder su particular toque, su esencia. El disco que les ha convertido en grandes y que abre una nueva etapa en la banda.

Y como el principio de una nueva etapa se vivió el concierto del pasado viernes: con la nueva propuesta las canciones del último trabajo se salieron, pero con las antiguas se vivieron situaciones dispares: si bien algunas salieron beneficiadas de esa nueva forma de interpretación, como una increíble Old Yellow Bricks, un Mardy Bum tirante a Lou Reed, la enérgica Dancing Shoes (de los pocos momentos de baile del concierto) o Crying Lightning. Sin embargo, temas clásicos de la banda como Teddy Picker o I Bet You Look Good perdieron capacidad para hacer botar al público y tirar el pabellón abajo.

Era un concierto, en definitiva, más rock. Las guitarras sonaban abrasivas, sensación que se acentuaba con la iluminación en tono amarillo o naranja. Alex Turner dejaba a veces la guitarra para marcarse unos bailes a lo Roy Orbison y dedicar canciones a las chicas (del chaval tímido que medio levantaba la cabeza al cantar ya no queda nada). Por detrás la banda tan sobria como eficiente, demostrando haber dado un salto cualitativo considerable. Ya Arctic no son grupo de bailes durante hora y media: lo suplantan por potencia, mayor capacidad musical y creación de su propia atmósfera.

¿Es mejor o peor este nuevo estilo al que camina la banda? Es nuevo, simplemente, mostrando la evolución tan grande que ha tenido una de las bandas referencia del mercado musical contemporáneo. La sensación fue que, a pesar de que un sector del público echó de menos más movimiento (no en vano cayeron bastantes canciones tranquilas en comparación a otros directos anteriores de la banda), la valía de la banda no sólo sigue ahí, sino que en muchos momentos se ha acentuado. Así, el concierto vivió grandes momentos como un Arabella arrasador una más que sorprendente I Want It All, que contó con una recta final que fue lo más rockero que jamás recuerdo de la banda de Sheffield, las ya citadas canciones antiguas, la sensación de que Why’d You Only Call Me When You’re High es ya un clásico del grupo y, por supuesto, el inolvidable inicio con Do I Wanna Know/Brianstorm. En definitiva, un concierto inesperado por la diferencia de sonido a lo que nos tiene acostumbrados la banda, pero en definitiva un gran concierto de gran valía musical.

Y no puedo olvidarme de la sorpresa de la jornada: los pipiolos de The Strypes, que si dieron la energía y los botes de los que carecieron Arctic Monkeys. Los chavales, insultantemente jóvenes, dieron un muy buen set, rápido, fresco y con muchas ganas de demostrar su capacidad. Queda para el recuerdo las mil y una maniobras fantásticas del guitarrista del grupo, quien siendo el encargado a la par de la parte solista y rítmica hizo lo que quiso en todo momento. Una velada muy rockera la vivida en Madrid el pasado viernes. Lo mejor sin duda, las ganas de repetir.

 

 

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Un comentario en “CAMBIO DE ENERGÍA. Arctic Monkeys – Palacio de los Deportes, 15 Noviembre, Madrid.

  1. Concierto aceptable nada más, excesivamente corto en su duración y demasiado milimetrado en su ejecución. Se esperaba más de los monos, con una trayectoria en sus discos intachable. Para revivir la noche de ayer: goo.gl/Upp07L

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